Egipto : triste Primero de mayo en este año 2014

2014 – 5 – 22 – Solidaires international 68

El césped y las flores han crecido nuevamente sobre la plaza Tahrir, desde hace tiempo aliviada de los sit-iners y de sus carpas. Ni una sola huella de un o una manifestante, actividad punible de encarcelamiento. Los bocinazos reemplazan los eslóganes , la música , los lanza-granadas y las sirenas de ambulancias. Los milicos volvieron a vestir sus trajes impecablemente blancos, y organizan tranquilamente un trafico fluido en este día feriado. En los cafés de los alrededores, el olor de los lacrimógenos ha dejado lugar al humo de las chichas. Las interminables obras en la plaza Tahrir siguen haciendo de cuenta que avanzan.

Cerca de Tahrir, los restos ennegrecidos de la sed del PND y el estado del edificio del Instituto de Egipto sin embargo siguen haciéndonos acordar que un dictador venido del ejercito fue destituido en enero del 2011. Las calles por las cuales se llega a los edificios oficiales siguen siendo bloqueadas por enormes bloques de cemento frente a los cuales centenas de jóvenes fueron matados o heridos, como lo recuerdan los murales pintados a lo largo del edificio de la Universidad americana del Cairo. Con el fin de no perturbar demasiado el trafico , uno de esos controles permanentes fue pragmáticamente substituido por un pesado portón metálico…. pudiendo ser a cualquier momento cerrado.

En Suez, dos dias antes, los asalariados del puerto en lucha recibieron lacrimógenos y tiros de perdigones. Estaban en sit-in al día siguiente en la empresa y al exterior de esta. Un sindicalista egipcio desaconsejaba fuertemente de acercarse bajo pena de ser arrestado como « espía extranjero ».

Ahora en las calles, las únicas pancartas políticas son aquellas a la gloria de Sissi, el futuro imperator. En cuanto al Movimiento del 6 de abril, que había sido uno de los principales iniciadores de la revolución de enero del 2011, fue disuelto tres días antes del 1ero de mayo. En el Cairo, la única acción sindical fue, al fin del día, una reunión de unas 200 personas en un viejo teatro descuajeringado. En el medio del ruido permanente de la sala, militantes subieron a la tribuna para hablar en cinco minutos sobre las luchas que recientemente habían llevado a cabo.

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